Otra vez a punto de ganar el mundial

LUIS ARAGONES: Pues yo la verdad es que no lo entiendo.

UN MISERABLE: Es el destino.

LUIS ARAGONES: Pero a ver, a ver, que puede haber fallado?

UN MISERABLE: Quiza es que los jugadores no cren suficientemente en la Virgen del Pilar.

LUIS ARAGONES: Debe ser eso.

UN MISERABLE: Les falta fervor religioso.

LUIS ARAGONES: Claro.

UN MISERABLE: Y furia guerrera.

LUIS ARAGONES: Claro.

UN MISERABLE: Las primeras concentraciones se tendrian que hacer en Covadonga.

LUIS ARAGONES: Claro.

UN MISERABLE: Se tendrian que tatuar el toro en el pecho.

LUIS ARAGONES: Claro.

UN MISERABLE: Y jugar sin camiseta.

LUIS ARAGONES: Claro.

UN MISERABLE: Y tu tendrias que ir vestido de torero.

LUIS ARAGONES: Claro.

UN MISERABLE: No se pueden hacer las cosas a medias.

LUIS ARAGONES: Claro.

UN MISERABLE: Ademas, has visto como van peinados? Parecen maricones!

LUIS ARAGONES: Es verdad.

UN MISERABLE: Se han perdido los valores…

LUIS ARAGONES: Es verdad.

UN MISERABLE: Lo raro es que esto no se hubiera visto antes.

LUIS ARAGONES: Es que habia tanta euforia…

UN MISERABLE: Total por haber ganado a unos cuantos moros y a unos rusos raros…

LUIS ARAGONES: Es el destino.

UN MISERABLE: Y luego pasa lo que pasa.

EMILIO ARAGON: Y se paga lo que se paga!

UN MISERABLE: Vaya.

EMILIO ARAGON: Y los de la Cuatro ya no te digo!

UN MISERABLE: Vaya.

LUIS ARAGONES: Es un desastre.

UN MISERABLE: Venga, vuelve al bar.

LUIS ARAGONES: Vale.

UN MISERABLE: Una pregunta.

LUIS ARAGONES: Dime.

UN MISERABLE: Como es que te convertiste, tu, en seleccionador de la seleccion?

LUIS ARAGONES: Pues la verdad es que fue alucinante, la verdad. Estaba yo en el bar, como todos los españoles, con el pitillo y la cañita, sentado en la barra, con las tapas pudriendose detras del cristal, hablando de futbol con otros desgraciados, tosiendo, escupiendo, mirando a muerte las pocas mujeres que se atrevian a entrar, cuando de golpe me entran unas ganas terribles de ir al vater, me levanto, voy hacia el vater y me encuentro que esta ocupado, y yo que no puedo aguantar mas y salgo corriendo a fuera, me voy detras de un arbol o de un coche (no me acuerdo) me desabrocho los pantalones, y de golpe: PUM! Oigo un gran ruido y miro hacia arriba y me encuentro EL GENIO DE LA LLANTIA! Y el que me pregunta: «Te concedo un deseo» y yo claro le digo que mi verdadero deseo es ser entrenador (yo entiendo mucho de futbol) y el que me lo concede y aqui estoy.

UN MISERABLE: Lo encuentro un poco inverosimil.

LUIS ARAGONES: Te lo digo de verdad.

UN MISERABLE: Vale, vale.

LUIS ARAGONES: Lo juro!

UN MISERABLE: Vale, vale! Venga, vuelve al bar.

LUIS ARAGONES: No me vais a fusilar?

UN MISERABLE: No creo que haga falta.

LUIS ARAGONES: Hasta luego pues.

UN MISERABLE: Adios, adios.

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